El Fondo de Aseguramiento Agrícola Citricultores de Nuevo León constituye, a 28 años de su creación, una de las experiencias más sólidas de organización productiva en el sector agropecuario regional, reflejo del esfuerzo colectivo, la visión y el compromiso de los citricultores por proteger su patrimonio y fortalecer su actividad.
Su origen se remonta al 25 de marzo de 1998, en un contexto donde la citricultura de Nuevo León enfrentaba riesgos recurrentes, particularmente las heladas, las cuales históricamente habían generado severos daños en plantaciones y cosechas. Eventos registrados en los ciclos 1983–1984 y 1989–1990 dejaron pérdidas significativas, incluyendo la afectación de millones de árboles, lo que evidenció la necesidad de contar con un mecanismo eficiente de protección. Bajo el impulso de FIRA, a través del Ing. Alejandro Becerra, y con el respaldo de productores visionarios, se promovió la creación de un esquema basado en la organización de los propios agricultores: el Fondo de Aseguramiento.
El inicio formal de operaciones se dio en noviembre de 1998 con la participación de 30 socios en 67 predios, quienes sentaron las bases de una institución que, desde su concepción, se definió como una empresa de seguros al servicio de sus socios, orientada a proteger la producción y no a intervenir en la comercialización. Este principio ha sido clave para mantener su identidad y enfoque a lo largo del tiempo.
Los primeros años representaron un importante desafío, particularmente por la escasa cultura del aseguramiento agrícola y la necesidad de generar confianza entre los productores. Sin embargo, la transparencia en su operación, la claridad en el manejo de recursos y la adecuada atención de siniestros —como el evento catastrófico del ciclo otoño-invierno 2004–2005— consolidaron su credibilidad y favorecieron su crecimiento sostenido.
Con el paso de los años, el Fondo evolucionó mediante la diversificación de productos de aseguramiento, la mejora en la selección de riesgos y la adopción de herramientas técnicas que fortalecieron su operación. Asimismo, ha participado activamente en procesos de modernización del sistema de fondos de aseguramiento en México, destacando su colaboración en iniciativas como el plan piloto SIOF, el Tablero de Control, programas de relevo generacional y acciones de capacitación en coordinación con instituciones como el INIFAP.
Más allá de su función aseguradora, el Fondo ha contribuido de manera significativa al desarrollo institucional de la citricultura en Nuevo León. Ha participado en la creación y fortalecimiento de organismos como el Consejo Citrícola, la Unión Regional de Citricultores y Fomento Citrícola, además de impulsar proyectos estratégicos como el censo georreferenciado de la citricultura y su integración en el Cluster Agroalimentario del estado. Estas acciones reflejan su compromiso con el desarrollo integral del sector.
En cuanto a sus objetivos, el Fondo tiene como propósito fundamental proteger el patrimonio productivo de sus socios mediante esquemas de aseguramiento eficientes, solidarios y sustentables. Busca además fomentar la cultura del manejo de riesgos en el campo, promover la organización de los productores, fortalecer la estabilidad económica de las unidades productivas y contribuir al desarrollo de una citricultura más resiliente, tecnificada y competitiva. Todo ello bajo principios de transparencia, responsabilidad y sentido de pertenencia.
El liderazgo institucional ha sido un elemento clave en su consolidación. A lo largo de su historia, el Fondo ha sido presidido por:
- Ing. Gerardo Elizondo Barba (1998 – 2004)
- Sr. Raymundo Treviño Parás (2004 – 2008)
- Sr. Federico Emilio Salazar Ballesteros (2008 – 2023)
- Ing. Jorge Manuel Gómez López (2023 – Actualidad)
Cada uno de ellos ha aportado visión, experiencia y compromiso en distintas etapas del desarrollo del Fondo, desde su fundación hasta su consolidación y proyección hacia el futuro.
Hoy, a casi tres décadas de su creación, el Fondo de Aseguramiento Agrícola Citricultores de Nuevo León representa mucho más que un mecanismo financiero: es un símbolo de organización, confianza y solidaridad entre productores. Su historia demuestra que, ante los desafíos del campo —como el cambio climático, la volatilidad de los mercados y la necesidad de modernización—, la unión y la visión de largo plazo permiten construir instituciones fuertes y duraderas.
Celebrar este 28 aniversario no solo implica reconocer el camino recorrido, sino también renovar el compromiso con el futuro, manteniendo firme su misión de proteger a los citricultores y seguir contribuyendo al desarrollo del sector agrícola de Nuevo León. 

















